Se enhebran los cuerpos
En la trama de descubrirse
Sin temores ni cicatrices
En danza de solar misterio
Entonces confluye lo eterno
De las sales y sus temblores
Sonoros gemidos en colores
Y galopeantes latidos intensos
La urdimbre se tejió de nuevo
En seda exhausta y fatiga
Sudantes las manos unidas
Arpegian el instante pleno
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